Pedro Sánchez rechaza guerra y advierte a Trump

Por Juan Pablo Ojeda

 

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, recuperó el histórico lema del “No a la guerra” en medio de la escalada en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, dejó claro que España no será “cómplice de algo malo para el mundo” por miedo a represalias, en alusión directa —aunque sin mencionarlo— al presidente estadounidense Donald Trump.

Sánchez evocó la invasión de Irak en 2003 y el lema ciudadano que marcó aquella etapa. A su juicio, esa guerra —impulsada por George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar— generó más inseguridad, terrorismo y desestabilización económica en Europa. “Ese fue el regalo del trío de las Azores”, afirmó, al advertir que no se debe repetir ese escenario.

El mandatario español resumió la posición de su gobierno en cuatro palabras: “No a la guerra”. Subrayó que España se alinea con los principios fundacionales de la Unión Europea, la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Ante la posibilidad de una guerra prolongada, Sánchez anticipó un escenario de incertidumbre económica, con potenciales alzas en el precio del petróleo y el gas. Garantizó que, si es necesario, el Ejecutivo activará medidas de apoyo para hogares, trabajadores y empresas, como ya ocurrió durante la pandemia y la crisis energética.

En paralelo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, confirmó reuniones con empresarios y sindicatos para diseñar respuestas inmediatas y defendió la soberanía española frente a “chantajes”.

Desde la oposición, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de poner en riesgo la seguridad del país y le pidió preservar la relación con Washington.

En el frente diplomático y humanitario, el gobierno español ya inició operaciones de evacuación. Un avión militar partirá desde la base aérea de Torrejón para repatriar ciudadanos atrapados en el Golfo Pérsico. Además, 175 españoles llegaron a Madrid en un vuelo comercial procedente de Abu Dabi, en la primera operación oficial de retorno. Se estima que más de 30 mil españoles residen o se encuentran temporalmente en la región.

La crisis coloca a España en una posición delicada: mantener su postura pacifista y multilateral sin romper equilibrios estratégicos con Estados Unidos en un momento de alta tensión global.

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